
Ricardo Arispe. La comunidad. 2026
Proyecto Batey comenzó como una inmersión para conocer el territorio desde adentro: recorrerlo, permanecer, conversar y tratar de comprender su estructura social, sus dinámicas y las problemáticas que atraviesan a quienes lo habitan. La fotografía analógica ha sido nuestra principal herramienta de aproximación, pero el proyecto nunca fue pensado únicamente como un registro documental. Desde el inicio, nos interesaba que la investigación pudiera transformarse también en acciones concretas dentro de la comunidad.
Hasta ahora hemos desarrollado distintas series y ejercicios:
- El paisaje del batey
Una aproximación al territorio como archivo de la historia, el trabajo y las relaciones de poder vinculadas a la industria azucarera. - El batey (en proceso)
Un ensayo documental para comprender las viviendas, las personas, los objetos, los espacios comunes y las dinámicas cotidianas de la comunidad. - Cañeros
Una mirada a la vida del trabajador fuera del campo: sus habitaciones, sus espacios íntimos y las condiciones en las que intenta descansar. La serie plantea que la relación con la caña no termina cuando concluye la jornada laboral. - El fútbol: una excusa
Un ejercicio realizado por Gerardo Zavarce y Ricardo Arispe que comenzó con la entrega de franelas de Haití, balones y porterías, y continuó con la instalación de un televisor comunitario para acompañar la participación haitiana en el Mundial de 2026. El fútbol permitió reunir a la comunidad y la pantalla comenzó a utilizarse posteriormente para compartir películas, documentales y otros contenidos. - La casa — Nota de investigación
El registro de una construcción de arquitectura antillana con influencia neoclásica, encontrada accidentalmente en otro batey. Su historia permanece sin identificar y abre una nueva línea de investigación sobre la memoria arquitectónica y azucarera del territorio.
Lo que sigue es profundizar en estas investigaciones, pero también regresar al batey con nuevas posibilidades de encuentro. Queremos desarrollar acciones educativas y culturales dirigidas especialmente a niños y jóvenes: talleres de fotografía y creación audiovisual, proyecciones de películas y documentales, encuentros alrededor de la memoria oral, actividades deportivas y ejercicios que permitan reconocer, registrar y contar el territorio desde la mirada de quienes lo habitan.
No se trata de llegar con una programación cerrada ni de decidir desde afuera qué necesita la comunidad. La intención es escuchar, identificar intereses y construir las actividades junto a sus habitantes. La experiencia del televisor nos mostró que un gesto pequeño puede activar algo mayor: un partido puede convertirse en una reunión; una pantalla, en una ventana comunitaria; y un espacio cotidiano, en la primera semilla de un centro cultural.
Proyecto Batey entra así en una nueva etapa. Continuaremos fotografiando, investigando y produciendo un archivo, pero también comenzaremos a generar herramientas para que la comunidad participe en la construcción de sus propias imágenes y relatos. Después de observar y tratar de comprender, el siguiente paso es compartir, acompañar y construir juntos.
Ricardo Arispe
